Citroen Survolt

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Creado casi en su totalidad con fibra de carbono, tiene unas dimensiones de 3,85 m de largo, 1,87 m de ancho y 1,20 m de alto y pesa 1150 kg. Dispone de dos motores eléctricos que dan 223 kW (300 CV) disponibles entre 0 y 5.000 RPM, y acelera de 0 a 100 km/h en menos de 5 segundos. La velocidad máxima que ofrece es de 260 km/h.
Fijándonos en sus baterías, deciros que dispone de dos baterías de ión-litio de 31 kW que ofrecen una autonomía de hasta 200 km dependiendo claro de la velocidad. Se recargan con una toma de 220 V, cargándose al 80% en dos horas y al 100% en 10 horas por energía de reserva extra.
El interior se forma de líneas futuristas y dinámicas pero a la vez es sencillo. Original con los contrastes del aluminio sobre el resto oscuro y el color a juego de nuevo con las zonas exteriores. Después de la primera impresión, personalmente me resulta algo monótono. Sobre todo porque la zona del copiloto resulta algo “vacía de contenido” digamos.
Ahora mismo no dispone de un panel de control central donde visualizar algún dato sino algunos interruptores y poco más. Su volante tiene una forma muy parecida a la de un fórmula 1 y con aire a videojuego. Lo curioso es que éste se quita y a través de él se pueden ver datos como la carga actual de batería o kilometraje, además de ser una medida de seguridad.
La cantidad de iluminación natural que permite en su interior no está nada mal. Según se comenta, los asientos son deportivos pero cómodos, aunque no resulta tarea sencilla el acceso y el hecho de sentarse. Eso sí, la sensación de intriga sobre lo que te espera, te invade en cuanto logras acoplarte a la posición de conducción.
Con su color gris antracita, se muestra dinámico, musculoso y con esa esencia de deportivo de competición que despliega por los cuatro costados. Las entradas laterales de aire de las puertas, en la zona lateral trasera donde acaba el ventanal y los marcados pasos de rueda me han llamado la atención. Y sus puertas que abren hacia arriba le dan ese toque de clase.
En su frontal lucen luces tipo led dobles ocultas en las cejas horizontales que se forman desde el centro, en el cual luce el conjunto formado por el logotipo de forma alargada y un hexágono que lo rodea, todo acabado en aluminio y sobre la calandra central que realmente es adorno. Las entradas de aire de los extremos tomadas claramente de la competición van hacia los frenos delanteros.
Detrás parece que sigue con la elegante forma luminosa del Revolte, con leds rojos y neón. Se ve también los dos liberadores de aire que decoran con el mismo color que las entradas delanteras y un escape de calor. El Survolt termina con un gran alerón, referencia indispensable en el mundo de la competición automovilística.
Las sensaciones al manejarlo son diferentes a otros deportivos. Por ejemplo al notar como el silencio típico de eléctrico se rompe con una especie de chirrido-silbido al acelerar. También, al tener que frenar con el pie izquierdo (la barra de dirección separa los dos pedales), junto a su dirección dura y a la vez rápida, tendremos la sensación de conducir un kart con techo.




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